viernes 4 de junio de 2010

II Curso de formación bíblica con las Concepcionistas Franciscanas

"Ver al Invisible". Le tomo el título prestado a Bruna Costacurta porque me parece que describe perfectamente el proceso que he querido seguir en este segundo curso bíblico que he tenido con las religiosas de vida contemplativa, Concepcionistas Franciscanas, en Madrid, del 25 al 29 de mayo.

El año pasado Dolores Aleixandre me propuso animar con ella un curso de cinco días a las Concepcionistas. Le dije que sí, pero le expresé también mis reservas: "Evidentemente, ellas te buscan a ti. A mí no me conocen y, si yo estuviera en su lugar, no me agradaría que nadie te sustituyera ni un sólo día". Dolores hizo caso omiso de mis reticencias y las hermanas hicieron un verdadero acto de fe aceptando la propuesta de Dolores: el primer día se encargaría ella y los cuatro restantes, yo.
¿Cómo podría describir aquellos días? Divertidos, intensos, sorprendentes, entrañables, fraternos..., en los que pude experimentar a Dios muy cerca. Fue un viaje a través de toda la Biblia con un estilo narrativo. Las hermanas Concepcionistas, realmente amables y acogedoras, nos hicieron sentir como en casa a Lidia (mi "apoyo logístico", hermana, colaboradora y amiga) y a mí.

Este año hemos vuelto a encontrarnos. Algunas de las 49 participantes eran rostros conocidos pero, en su mayoría, las asistentes venían por primera vez. En esta ocasión nos hemos centrado en el A.T., que hemos recorrido a través de sus personajes, como he ido haciendo a lo largo del curso en los distintos grupos bíblicos.

Los relatos bíblicos y los tiempos para la danza, la oración (lectio divina) y la re-creación han sido, básicamente, los ingredientes del curso.
Por una parte, me siento afortunada por haber conocido a estas mujeres tan llenas de entusiasmo, de vitalidad, de Espíritu y de deseo de servir a la Iglesia y al mundo desde su carisma contemplativo.
Y, por otro, siento que es un regalo y un privilegio acercarme, con ellas, a la Palabra llena de Luz y de Vida y a la historia que Dios hace con nosotros a través de hombres y mujeres que, como nosotros, vivieron su vida desde Dios en todos los momentos: juventud y vejez, salud y enfermedad, éxitos y fracasos, noches, "descensos", "aprietos" y "anchuras"...
En todas esas circunstancias, todos deseaban ver al Invisible. Exactamente como nosotras.

¡Gracias a Dios por su Palabra, en la que encuentro tanta Vida!
¡Y gracias a las Concepcionistas Franciscanas por darnos la oportunidad de compartir con ellas nuestros caminos de búsqueda del Rostro de Dios!

Hna. Conchi

3 comentarios:

  1. menos mal que aunque pocas aun quedan algunas que llevan el habito tradicional,en condiciones, decoroso como corresponde a una religiosa de clarusa

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  2. Hola necesito saber que congregación religiosa es y cual es su carisma.

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  3. Si es de clausura no, no me gusta la vida encerrada en 4 rejas,

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